Nuestra historia
Daily nació porque yo no me podía levantar.
No es una frase de marketing. Es el problema que tuve durante años, y la única razón por la que este producto existe.
Tengo el sueño pesado.
O eso creía.
Durante años puse alarmas encadenadas. Y no dos o tres: 6:00, 6:05, 6:10, 6:15, 6:20. Así, de cinco en cinco, hasta las diez de la mañana. Algunos días, más.
Ninguna me sacaba de la cama. Y siempre llegaba a la misma conclusión: no las escucho, tengo el sueño demasiado pesado.
Hasta que un día se me dio vuelta la pregunta: ¿y si el problema no era yo?
El problema nunca fue el sueño pesado. Era que apagar la alarma estaba a un brazo de distancia.
Así que me armé un prototipo.
Un aparato para mí solo, hecho en casa. La idea era simple y un poco brutal: que la alarma no se pudiera apagar ni posponer desde la cama. Que la única forma de callarla fuera levantarme, salir de mi habitación, caminar hasta la cocina y apoyar el celular contra el aparato.
La ponía a las 6:55. A las 7 estaba de pie.
seguido, sin fallar una sola vez. Incluso los días que me había acostado tarde.
Y ahí me hice dos preguntas.
¿Y si no soy el único?
¿Y si hay un montón de gente con el mismo problema?
Me puse a buscar en Twitter, en foros, en cualquier lugar donde alguien hablara de su problema para despertarse, de su pelea con la alarma. Y estaba lleno. No era el único.
- Gente con quince alarmas puestas que no escucha ninguna, y que despierta a toda la casa menos a ella.
- Gente que las apaga dormida, en automático, y ni cuenta se da de haberlo hecho.
- Gente que negocia cinco minutos más todas las mañanas, y todas las mañanas pierde.
- Gente que ya probó de todo: esconder el celular en el ropero, apps que te hacen resolver cuentas, relojes caros que terminó devolviendo.
- Gente que trabaja desde casa y, como no hay nadie esperándola, se levanta justo a la hora de entrar.
- Y sobre todo, gente convencida de que la falla era suya. Que no tiene fuerza de voluntad. Que no es de mañana. Que ya es un caso perdido.
No era un problema mío. Era el problema de un montón de gente que venía creyendo que el problema era ella.
En qué creo
Primero funcionó conmigo
Daily resolvió mi problema antes de ser un producto. Nada de esto se puso a la venta para ver si funcionaba: funcionó primero, y recién después se vendió.
El enemigo es el método
Si no te levantás no es por falta de voluntad. Es porque el botón para apagarla está a un brazo de distancia, y a esa hora no decidís vos.
Resolver antes que vender
No salí a buscar un hueco en el mercado. Tenía un problema que me atormentó durante años y construí la salida. Que además sea un negocio vino después.
+100 personas ya arrancan el día con la primera y única alarma.
Daily arrancó oficialmente en 2026.
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